El caso
Nuestro cliente fue acusado de un presunto delito de estafa agravada por razón de la cuantía, con una petición fiscal que alcanzaba los cuatro años de prisión. La acusación se basaba en una serie de transacciones comerciales que la contraparte calificaba como fraudulentas.
Nuestra estrategia
Desde el primer momento, procedimos a analizar en profundidad toda la documentación mercantil disponible. La clave de la defensa residía en demostrar la ausencia del elemento subjetivo del injusto: nuestro cliente nunca tuvo intención de defraudar, sino que se trató de una controversia comercial ordinaria en la que las circunstancias impidieron el cumplimiento de las obligaciones.
Nuestros argumentos principales fueron:
- Acreditación de la buena fe del acusado mediante comunicaciones documentadas
- Demostración del origen lícito de todos los fondos involucrados
- Pericial contable que evidenció la naturaleza civil —no penal— de la deuda
- Declaración de testigos que corroboraron la voluntad de pago
El resultado
Tras el juicio oral, el Juzgado de lo Penal dictó sentencia absolutoria, reconociendo que los hechos no constituían ilícito penal alguno y que la vía adecuada era la civil.
El cliente quedó con sus antecedentes penales limpios y sin ninguna condena.
Lección aprendida
Este caso ilustra la importancia de actuar con rapidez ante una denuncia penal. Cuanto antes interviene el abogado defensor, mayores son las posibilidades de construir una defensa sólida y efectiva.
Si se enfrenta a una situación similar, no dude en contactarnos. La primera consulta se integra en los honorarios finales si se nos encarga el asunto.